martes, 18 de abril de 2017

SONIDOS...SILENCIOS

Respirar la naturaleza
mirar el verde en su esplendor
 de esta primavera
con sus campos inundados de flores...
 
Vuelve el alma a estar en su lugar
apenas necesito esos instantes,
en estos días, ha sido un derroche
de luz interior y exterior,
el silencio de la mirada enmudecida
siempre entre dos aguas...
 
Pensaba
mientras presenciaba
esos campos, verdes y amarillos
entre decir y callar...
 
Sólo en el silencio
podemos escuchar otros sonidos
el choque de los árboles
mecidos por el viento...
 
El silencio
es una actividad voluntaria
que olvidamos para sumergirnos
en las prisas de lo cotidiano...
 
Nadie habla
de lo que pasa en su silencio,
ni cuantas verdades
se descubren
en esos silencios...
 





 
"A veces la palabra llega a zonas de penumbra"
 
Fragmento de Ensayo sobre la lucidez.
José Saramago
 
 

sábado, 15 de abril de 2017

Volver a los días perdidos... en primavera

Al sonido del mar
y del viento
a la calidez de la espuma
del golpe de las olas
y la mirada que se pierde
en mil pensamientos
de verano a invierno...
 
 
Estas imágenes fueron del mes de octubre 2016
el color del mar no es el mismo
con el paso de los meses
ni a mí me transmiten
las mismas emociones...
 





 

jueves, 13 de abril de 2017

Ciclos, sucesos, sensaciones...

Dicen que no existe el azar, ni la casualidad, pero en el mes de abril del año 2003 quiso la vida que llegara a mis manos, en la Librería SUMA de Caracas en Sabana Grande, el libro de Antonio Porchia, "VOCES", que desde ese mismo instante y hasta ahora ha llenado mi vida de paz y de momentos llenos de calma cuando en mi vida ha pasado una ráfaga de desconcierto, tristeza, desaliento, o cuando estoy muy feliz por alguna emoción...
"Un corazón grande se llena con muy poco"
"Hoy mi memoria es un millón de nombres, de personas y de cosas, casi sin personas y sin cosas"

Así es su palabra... Hace mucho tiempo hice un Libro de Artista en homenaje a sus VOCES...

A veces cuando me pierdo y me alejo del centro, vuelvo a las cosas olvidadas, a lo que dejamos atrás, a las sensaciones que no podemos recuperar...


Volver una y otra vez a un libro que recupera tus voces familiares, para reencontrarnos con nosotros mismos...volver a esos lugares que te devuelven una emoción de felicidad, a esas palabras certeras que en tan poquito espacio ocupan una inmensidad...


Volver al silencio del origen y de este paisaje a comienzo de primavera cuando todo brota y el color me llena de color, al silencio de estos parajes, cuando en ésta época en que vivimos cargados de tanto ruido, esas VOCES  me susurran para que nunca deje de mirar ese infinito que no sabemos donde termina y que para mí son esas nubes e imágenes que se esconden tras la neblina, que vienen y van y nos dan señales para que escuchemos nuestro interior...



Esa es mi certeza, creo profundamente que todo llega a nuestra vida, por una razón inexplicable y que a pesar de no ser conscientes o no estar capacitados para ver, todo fluye para que todos los trozos o fragmentos perdidos se coloquen en el lugar que le corresponden como cuando realizamos un collage que al terminarlo nos parece perfecto...


Me pregunto ¿Qué hace que un libro llegue a nuestras manos, y se quede para siempre en nuestra memoria?

sábado, 31 de diciembre de 2016

Siempre regreso...a lo que me emociona.

El Faro del Albir
 
Desde abajo no dice lo que vamos encontrando en su camino...
Metáforas de vida...
 
 
                                      Me gusta ese espacio que no definimos en la distancia...

 
                                                    Lo que hay más allá de un túnel...

 
                                              Una barca que se aleja en un mar calmado...

 
                                 Lo profundo de una cala, aunque le temo a esa profundidad...

 
                                            La estela de un avión que ha iniciado su vuelo...

 
                                                 La calma de un mar tranquilo sin olas...

 
                                  Los caminos que se hacen curvas y no en línea, esconden algo...

 
El horizonte entre dos texturas...

 
El fondo rojizo naranja que nos regala el atardecer...

 
                                          Ese espacio semicircular entre la luz y la sombra...

 
                     Lo que se ve al trasluz, en la distancia, la transparencia de un sólo instante...


" Si te caes siete veces, levántate ocho"

                                               Proverbio chino

sábado, 17 de diciembre de 2016

MÉRIDA, recuerdos y nostalgia en blanco y negro...

Cuando leo a Walt Whitman, vuelvo a Mérida allí conocí de él y su obra...
CANTO A MI MISMO, tiene para mí un sabor de despedida y un valor muy especial porque además de gustarme su obra, quiero mucho a la persona que me lo regaló en un 2005 regreso a España, después volví en el 2007 y la última vez que fuimos Marian y yo fue en el 2008, en esos momentos ya no teníamos nuestra casa en las Tapias, y regresamos a las calle 22 de mi infancia, al edificio Ferrari, a la casa de doña María...
Llegar a esa casa de mi infancia significó demasiado para mi alma, fue despertar la infancia y la búsqueda de lo que quedó atrás, guardado en ese cajón que olvidamos con el paso del tiempo...
Ya en el 2005 y en el 2007 me había detenido a ver cosas que antes viviendo allá no me había percatado...pero en el 2008 fue la magia, una idea se desató dentro de mí...quizá la emoción de mi exposición en la Galería La Otra Banda de mis "Fragmentos de tiempo" me dejó sin aliento...
Donde habitan nuestros sueños...la nostalgia desata la imaginación...
entender mi presente a través de mi pasado,
recurro a ello siempre...

Algunos retazos de "Canto a mi mismo" de W. Whitman dicen.

Me rodean gentes nuevas...
Me llegan recuerdos de infancia,
de mi barrio,
de la nación;
pienso en las grandes fechas,
en los grandes sucesos,
en los grandes inventos,
en las nuevas empresas;
en los autores (en los antiguos y modernos);
me requieren la comida,
los amigos,
los vestidos;
me preocupan los ademanes,
las atenciones...
Me distraen la indiferencia real o fingida de las gentes que amo,
las dolencias de mis parientes,
mis propias dolencias,
las malas acciones...
Todas estas cosas llegan a mí de noche y de día,
entran en mi vida,
vienen y se van...
¡pero yo no soy nada de esto!

 Mérida la hermosa ciudad donde nací, ubicada en un valle entre montañas, naturaleza increíble, y ahora pienso en algo que me da mucha tristeza, pensar en lo que se ha convertido mí ciudad y mi país...
 
 De este aeropuerto salimos un día de septiembre del año 2004, ya ese espacio quedó en el recuerdo pues se ha trasladado la salida de Mérida a el Vigía...

 El teleférico más alto del mundo se ve desde casi todos los lugares de la ciudad...

 Este autobús me lo encontré en un paseo a un pueblecito del sur de Mérida llamado Jají...

 Esa es la vista de nuestra calle 22, la montaña, el cementerio y la plaza del Espejo...

Así que la nieve la vemos de cerquita, quisiéramos atraparla con nuestras manos...

El astrofísico del páramo para ver el universo...


 Una casa tipo castillo que construyó un italiano que llegó de jovencito a Mérida, quizá en su ilusión de atrapar sus propios recuerdos de infancia...

 Si nos dirigimos hacia el norte de la ciudad el primer pueblecito que encontramos es Tabay...

 Y el frailejón es la planta típica del páramo, a la que adora en todas las épocas...

El hospital donde trabajé, fue de gran prestigio y enorme punto de referencia para la ciudad y de los pueblos de los alrededores...hoy es un desecho público...

El puesto de la señora Ana en el Mercado Principal, como olvidar los días hermosos de compra en ese lugar...

El mercado de Las Flores cercano a mi sitio de trabajo, hermoso y oloroso, lleno de flores...

El pueblo de Jají...

El trolebús inaugurado ya casi para venirnos...

Mi hermoso Pico Bolívar nevado en los meses de agosto, septiembre...
 

Una vista desde el Páramo hacia Timotes y el Pico del Águila...

Mi hermosa plaza del Espejo y la Iglesia del mismo nombre...

Esta Iglesia de piedra la hizo con sus manos Juan Felix  Sánchez un campesino de la zona

 Nuestra calle 22, inundada de recuerdos y vivencias, la calle 22 era doña María, porque mi papá murió muy joven apenas a los 51 años...
 Esta hermosa casa está a la salida de Mérida por la zona norte...

La Catedral de noche y de día es un hermoso espectáculo, junto a su Plaza Bolívar, en el 2008 estaba convertida en hacinamiento de buhoneros por todos sus alrededores, no tenía nada que ver con la de mis recuerdos...
 
Jají con su chorrera, Bailadores, Tovar, Santa Cruz de Mora, Las Gonzáles, pueblos de referencia si nos dirigimos a la zona sur de la ciudad...

La entrada a Jají un pueblo auténticamente turístico...

La Iglesia de San Rafael de Mucuchies un pueblo en el páramo...
 

La laguna de las Tapias era la primera vista cada vez que entrabamos o salíamos de nuestra casa...